Visite Saint-Denis, necrópolis de los reyes de Francia y ciudad global
En Saint-Denis se han escrito importantes páginas de la historia de Francia y de la monarquía francesa. La Basílica de Saint-Denis —última residencia de los monarcas franceses— es un lugar clave en esa historia, que se remonta a la Edad Media pero que se conjuga en presente. Saint-Denis, que ya fue una gran ciudad industrial en el siglo XX, es hoy una ciudad global llena de dinamismo donde conviven ciudadanos procedentes del mundo entero.

01. Saint-Denis, ciudad real

La Basílica de Saint-Denis (Basilique Cathédrale de Saint-Denis) es una obra maestra de la arquitectura, un auténtico himno a la luz considerada todo un manifiesto del arte gótico. La basílica se construyó sobre el lugar donde fue enterrado san Dionisio de París, y fue elegida por los reyes de Francia como último lugar de residencia: más de 70 estatuas funerarias y tumbas monumentales reales la convierten en la necrópolis por excelencia de los soberanos franceses y, por lo tanto, en una visita ineludible. No deje de visitar la cripta y su espacio arqueológico, y admire sus vidrieras y su gran y majestuosa nave. En la agradable plaza situada justo enfrente encontrará bares y restaurantes. Desde sus terrazas podrá observar los detalles de la magnífica y recientemente restaurada fachada de la basílica, así como su hermoso reloj con agujas de oro.

En junio y en julio, la plaza está especialmente animada durante las tardes de conciertos del Festival de Saint-Denis: en el marco excepcional de la basílica se dan cita los más prestigiosos solistas, directores de orquesta y formaciones orquestales, que interpretan las grandes piezas del repertorio clásico y también obras contemporáneas. Algunos de los conciertos se retransmiten en directo a través de una pantalla gigante instalada en la misma plaza, donde además se colocan tumbonas a disposición de todo el que quiera relajarse y disfrutar del momento.

02. Saint-Denis, ciudad de arquitectura y arqueología

En los alrededores de la basílica, el contraste arquitectónico es impresionante. Construcciones contemporáneas diseñadas por arquitectos del siglo XX de renombre internacional, como Niemeyer, Simounet, Gaudin o Gaillhoustet, conviven, por ejemplo, con un bello ejemplo de la arquitectura del siglo XVIII, la Maison d’éducation de la Légion d’Honneur y su inmenso parque. Si desea visitar este edificio, no olvide reservar previamente.

De la arquitectura y la historia urbana se ocupa también La Fabrique de la Ville, situada en pleno centro de la ciudad, un curioso lugar donde podrá descubrir la historia de la ciudad y sus transformaciones a través de las propias excavaciones arqueológicas y de una casa del siglo XV y su armazón, que se visita desde un andamio previsto para ello.

03. Saint-Denis, ciudad de arte e historia

En el Museo de Arte e Historia (Musée d’Art et d’Histoire), ubicado en un antiguo convento carmelita, hay diversas salas dedicadas a la arqueología medieval, con objetos procedentes de las excavaciones y esculturas romanas halladas en las inmediaciones de la basílica.

También podrá admirar en él una amplia colección sobre la Comuna de París, así como el espacio dedicado a Paul Éluard.

El museo alberga una magnífica botica y una soberbia capilla reconstruida por Richard Mique, arquitecto de María Antonieta y primer arquitecto de Luis XVI. El claustro y las celdas de las carmelitas evocan la historia del edificio, situado a unos pocos cientos de metros de la basílica.

A pocos pasos se encuentra la tienda-taller Franciade, altamente recomendable. Decorada mediante técnicas de construcción ecológica, propone una bella selección de objetos relacionados con el patrimonio de Saint-Denis y del nordeste parisino realizados por artesanos y artistas locales: réplicas de cerámicas medievales halladas en las excavaciones arqueológicas de Saint-Denis, joyas, libretas, telas originales que reinterpretan la herencia local, etc.

04. Saint-Denis, ciudad dinámica

La ciudad de Saint-Denis tiene una gran tradición comercial; ya en la Edad Media, la feria de Lendit (Foire du Lendit) atraía a comerciantes procedentes de toda Europa. Ciudad abierta y diversificada, con una población joven y plural, Saint-Denis acoge actualmente uno de los mayores mercados de la región, que se ubica muy cerca de la basílica y en el que cientos de comerciantes proponen tanto productos locales como especialidades del mundo entero.

La Oficina de Turismo Plaine Commune Grand Paris, situada entre la plaza de la Basílica de Saint-Denis y el mercado de Saint-Denis, está abierta los siete días de la semana. En ella encontrará toda la información necesaria para visitar la ciudad y sus alrededores, así como un punto de venta de entradas y una tienda de productos locales.

Los consejos de la Oficina de Turismo le serán muy útiles para ampliar el perímetro de su visita.

A pie, podrá seguir un recorrido histórico señalizado mediante paneles que le llevará hasta el Estadio de Francia (Stade de France), que puede visitarse. Pensando en los próximos Juegos Olímpicos de París, no dude en pasear a lo largo de uno de sus principales escenarios, el canal Saint-Denis, y admirar allí el arte urbano del proyecto Street Art Avenue; y, si decide andar un poquito más, ya pronto llegará al Parque de la Villette (Parc de la Villette).

Quizás prefiera tomar el tranvía y, en pocos minutos, llegar a Le 6B, centro de creación y difusión artística con talleres, exposiciones y performances.

A tan solo una estación de metro se encuentra otro punto arquitectónico de interés: el nuevo edificio de los Archivos Nacionales (Archives nationales), en Pierrefitte-sur-Seine, que puede visitarse.

También en metro, le bastarán dos estaciones para llegar a ese otro gran mercado de París, el célebre “Mercado de las Pulgas”: el Marché aux puces de Paris Saint-Ouen.